Perdón y perdonar

La primera cuestión que surge es ¿qué es el perdón? ¿olvidar? ¿reconciliarme? ¿justificar?... ¡no!

Perdonar es dejar a un lado los pensamientos y actitudes que nos crean dolor, pensamientos relacionados con un hecho que nos ha causado y nos sigue causando sufrimiento. Para ellos de bemos aceptar, de corazón, lo que ocurrió. Recuerda que aceptar implica amar lo que sucedió, sencillamente porque sucedió y tú estabas implicado en ello.

 

El perdón conlleva el olvido. No vale esa frase que dice "perdono pero no olvido". Las personas que ponen en práctica esta frase no consiguen perdonar porque mantienen el recuerdo de lo que ocurrió como algo negativo para ellas. El olvido implica borrar de la memoria el agravio, aunque  es posible que recordemos los hechos, pero no les asociaremos un conflicto emocional. Tampoco implica la reconciliación con la persona que nos ofendió, aunque puede darse sin ser necesario que ocurra.

Con el perdón no voy a justificar lo que ocurrió, ya que esto no es más que una serie de pensamientos que pueden llevar a entender lo que pasó. Hay actitudes y pensamientos que no pueden justificarse de ninguna manera: la vieolencia  por ejemplo, aunque me gustaría generalizar y decir que no se puede explicar nada que pueda hacer daño a otra persona.

El perdón implica traer la paz, de nuevo, a mí mismo. Puede ser que la otra persona ni siquiera se entere de todo este proceso interior, ni es necesario que lo sepa, auque puedes hacerle partícipe si lo deseas. No pretendas que el otro cambie por le perdones. El beneficio del perdón es sólo para ti, aunque ello conlleva un beneficio para los demás (recuerda: si tú estás bien, si tú eres capaz de amar...estás llevando esa energía a los que te rodean y al mundo entero)

¿Por qué surge la necesidad de perdonar?

Obviamente hay una necesidad de perdonar porque con anterioridad ha habido una ofensa.

Pero, ¿qué es lo que hace que yo pueda ofenderme?

  • Que me insulten
  • Que me menosprecien
  • Que se burlen de mí
  • Que hablen de mí o de una persona a la que aprecio
  • Que me engañen
  • Que me maltraten física o psicológicamente
  • Que no me hagan caso (menosprecio)
  • Que me observen con insistencia
  • Que me critiquen
  • Que intenten engañarme o aprovecharse de mí
  • Que me etiqueten
  • Que...

Seguramente podremos ampliar esta lista de hechos que pueden llegar a ofendere. Tenemos muchos motivos por los que podemos hacerlo, pero todos pueden resumirse en uno: están atacando, de una u otra forma, a la imagen que tengo de mí y me siento molesto porque abren una brecha en esa imagen, un orificjio que puede tirar abajo toda la estructura en la que me sostengo. Si quiero seguri manteniendo mi imagen tengo que defenderla y para ello me siento ofendido y lucho por mantener aquello que creo que soy...

No soy YO quién se siente ofendido, sino mi ego: la imagen que tengo de mí mismo.

YO no puedo ofenderme por una palabra o un hecho porque se que todo es un teatro en el que estamos actuando y cada uno de los actores tiene un grado de conciencia que le sirve para representar su papel: con un grado de conciencia muy bajo el personaje disfrutará matando, con un grado de cociencia intermedia el actor seguirá siendo inconsciente por lo que su actuación seguirá perfilándose desde el ego, y el intérprete que juegue aquí con un grado de cociencia muy alto tendrá mucha más responsabilidad sobre sus actos.

Entonces ¿por qué tengo que perdonar si mi YO no se ofende?

Es indiscutible que el YO no se ofende porque ve todo con una óptica totalmente distinta, con un discernimiento meridianamente claro. Quién realmente se ofende es el ego y la ofensa está ahí, es real, porque sentimos el sufirmiento que nos produce y ese sentimiento lo tenemos y nos afecta. Así qu la ofensa ha hecho mella, ha causado una herida en el cuerpo de nuestro ego.

De aquí surge la necesidad de perdonar ya que mientras no lo hagamos el sufrimiento seguirá estando ahí, influyendo nuestros actos y pensamientos, nuestra vida en general.

Llevar a cuestas muchas ofensas es agotador, ya que equivale a soportar una presión continua sobre nosotros.

Perdono porque lo necesito, no porque me lo pidan o sea generoso, o por el qué dirán...realmente necesito perdonar para estar en paz.

Perdono porque quiero estar bien conmigo mismo y la ofensa me mantiene en un estado de alteración que elimina cualquier atisbo de tranquilidad.

Perdono porque las ofensas pesan mucho y acumularlas durante mucho tiempo en mi interior pueden crear enfermedades en mi cuerpo físico.

Perdono porque mi vida, mi felicidad, mi bienestar es mucho más importante que cualquier ofensa que puedan hacerme.

La persona que no es capaz de perdonar revierte en su carácter, volvéndose resentido, amargado, malévolo, tirste, desgraciado, quejoso de todo y todos...

El mantener el sentimiento de ofensa en tu interior crea malestar que aumenta con el tiempo, cambiando el temperamento de la persona, consiguiendo que amargue su vida y, quizás, la de los que le rodean.

Hoy en día hay un ejemplo claro de esto último. La pareja que se separa y uno de ellos mantiene el sentimiento de ofencido con respecto al otro, transmiitiendo esta angustia a los hijos y familiares con los que convive.

Y, ¿ a quién tengo que perdonar?

Parece lógico pensar que hay que perdonar a otro...pero qué pasa conmigo. También me ofendo conmigo mismo, me siento culpable, me siento mñal por algo que he hecho o que no he hecho, por algo que he dicho,...

Deberíamos comenzar pensando en nosotros mismos: obervar qué es lo que hay en nosotros que necesita el perdón.

En el interior de cada uno de nosotros las necesidades serán distintas, así como aquéllo por lo que sentimos que tenemos que ser perdonados. Muchas veces creemos que necesitamos que otro sea el que nos perdona por la supuesta ofensa que cometimos contra él, pero realmente no es su perdón el que necesitamos sino el nuestro propio. Puedes conseguir la absolución de la otra persona, pero en tu interior puede quedar un rescoldo del fuego que encendiste, ¿entonces? ¿por qué no te sientes bien si la otra persona te ha perdonado? sabes que hay algo en tí que no te ha gustado y necesitas concederte clemencia.

Es más difícil de lo que parece y al mismo tiempo es muy sencillo: obsérvate como una persona que está aprendiendo, que sigue siendo inconsciente en muchos aspectos, que necesita seguir caminando libre de ataduras, y sobre todo se consciente de lo que has hecho, sentido o pensando por lo que necesitas ese perdón y proponte el introducir en tu vida, en tu carácter, en tu forma de ver las cosas, una idea nueva que sustituya a aquello que venías haciendo: ¡cambia!

A veces hacemos daño a otra persona de forma totalmente consciente...y es doloroso. Saber que estás intentando crear dolor, sabiendo lo que estás haciendo, es triste, porque no es lo mismo ser incosnsciente y darte cuenta después, que ser consciente de lo que estás haciendo. Pero no ocurre nada: sólo somos seres humanos que estamos aprendiendo, evolucionando, y es normal que de vez en cuando cometamos errores lúcidos. Repito: obsérvate como alguien que crece, que se está desarrollando y sobre todo trata de introducir en tu vida el cambio para no repetir errores.

Perdonar a los demás parece más sencillo que perdonarse a uno mismo. Recuerdo que hace tiepo leí que la justicia humana era más justa que la de  cada uno de nosotros porque juzgaba, condenaba y luego reinsertaba; y una vez cumplida la condena no había más que reclamarle al deudor. Sin embargo nosotros nos juzgamos, nos condenamos...y después de un tiempo volvemos a juzgarnos y condenarnos por los mismos hechos, y así una y otra vez.

Nos juzgamos con demasiado énfasis y dureza y parece que las condenas a las que nos sometemos no nos satisfacen. Debemos aprender a tener paciencia con nosotros mismos. Debemos aprender a amarnos, dejando que nos equivoquemos de vez en cuando.

A los demás, sobre todo a los hijos, es bastante más sencillo regalarles nuestro perdón, aunque hay que tener en cuenta que el perdón que practicamos puede estar viciado por lo que hasta ahora hemos conocido. ¿Realmente sabemos perdonar?. Volvería ahora al principio de este texto para saber qué es perdonar.

Y ¿cuándo debemos perdonar?

¡Ya! ¡En este instante! El resentimiento que genera la ofensa es muy dañino para nuestra salud física, emocional, energética y espiritual. Hagamos del perdón nuestra bandera.

Lo ideal sería aprender a no ofenderse, pero ya que esto nos va a llevar un tiempo podemos empezar aplicando el perdón al instante en que notamos la ofensa.

¿Recordáis que os hablé de la importancia de ser conscientes? Si yo soy consciente de que está ocurriendo  algo por lo que me voy a sentir ofendido o que me está ofendiendo...en vez de seguri adelante con la ofensa puedo poner en práctica el perdón instantáneo: vivir la situación tal y como es, amarla  porque yo he ayudado a crearla, no intentar controlar a la otra u otras personas dejándoles ser como son, entender que ellos están, también, creciendo y tienen derecho a equivocarse y sobre todo no generar pensamientos o actitudes negativos ante lo que está ocurriendo, entre otras cosas no juzguemos.

El perdón es algo natural cuando entendemos que esas personas actúan movidas por su inconsciencia.


Cuando eres capaz de verlo todo de otra forma distinta es como si el tiempo se detuviera y estuvieras viendo una obra de teatro en la que tu ejerces de personaje principal. Parecerá que has saliddo de tu cuerpo para tener una visión distinta y serás capaz de ver que lo que ocurre carece de importancia por lo que no tendrás que ofenderte.

¿Cómo se perdona?

Recordamos aquí la definición que hemos dado al pricipio de este texto: perdonar es dejar a un lado los pensamientos y actitudes que nos crean dolor, pensamientos relacionados con un hecho que nos ha causado y nos sigue causando sufrimiento. Para ello debemos aceptar, de corazón, lo que ocurrió. Recuerda que aceptar implica amar lo que sucedió, sencillamente porque sucedió y tú estabas implicado en ello.

Entonces ¿cómo perdono? Recuerda que perdonar no significa olvidar, aunque puede darse el olvido, ni justificar lo que ocurrió. Así lo verdaderamente importante es que lo que sucedió no te afecte con pensamientos reiterativos o sentimienos hacia la/las personas que intervinieron. La mejor foma de perdonar es Amar, pero muchas veces no estamos preparados para ello.

Existen otras técnicas como: visualización, Reiki a istancia, empatía, ...

Con el Reiki a distancia (segundo nivel de Reiki) conseguimos insuflar energía a los sucesos que ocurrieron, hasta el punto que esta fuerza consigue  diluir en nuestro interior cualquier emoción relacionada con lo que aconteció.

Utilizando la visualización podemos obtener los mismos reslutados que con el Reiki; la cuestión está en buscar la adecuada.

La empatía consiste en ponernos en la piel de las otras personas y entender porque actuó como lo hizo. De esta foma obtenderemos una visión distinta a la nuestra y la posibilidad de la comprensión.

¿Cómo aprender a no ofenderme?

Podemos utilizar distintas técnicas. La primera es mejorar nuestra autoestima: cuando me quiero, cuando me siento conmigo mismo, estoy seguro de mí...nadie puede molestarme porque lo que digan o lo que me hagan no tendrá importancia alguna. Cuando te mueves por la vida con la seguridad que te da el quererte a ti mismo, te es indiferente el que te insulten o te menosprecien porque sabes quién eres tú y que lo que dicen los demás no tiene que ver contigo. En ese momento no permites que nadie te maltrate, porque el amor que sientes por ti consigue que no le dejes a nadie llegar a esos extremos contigo: antes del maltrato se lo harás ver o lo dejarás en la estacada. No permitirás  que te engañen  y si lo hacen no te importará porque tu eres más importante que cualquier burla que puedan gastarte.

La empatía con el otro puede conseguir que aprendas a no ofenderte. La empatía consigue que te pongas en el lugar del otro, ya que no fisicamente sí que puedes hacerlo a un nivel emocional y energético, intentando entender qué es lo que le ocurre, por qué reacciona de esa manera en este momento determinado, por qué insulta o engaña o agrede...y cuando eres capaz de entender lo que está ocurriendo eres capaz de perdonarlo. La compresnión acelera el perdón. Esto no quiere decir que justifiquemos lo que hace o que estemos de acuerdo con sus actos o palabras. ¡NO!

Entender significa que eres capaz de ponerte en su lugar y comprender su estado de ánimo y , quizás, poder ver que tú en su mismo estado es probable que actuases de la misma manera, pero eso no justifica lo que está haciendo porque siempre existe una alternativa positiva a lo que está haciendo. Todo puede hacerse con otras formas, con otras palabras, con otros actos. Podemos intentar hacérselo ver, aunque esta parte no entra dentro del perdón, pero sí implica que nosostros podemos aprender de esta actitud empática.

Cuando la ofensa viene desde la palbra hay un sistema muy eficaz para no ofenderse: "si lo que dicen es verdad no tengo porque ofenderme, si lo que dicen es mentira no tengo porque ofenderme". Aplica esta máxima la próxima vez que alguien hable de ti o de un ser querido y comiences a sentirte mal. Puede ocurrir que no te guste que se hable de i o de tu familia, pero eso es algo que no puedes evitar, la gente habla y seguirá hablando, entonces ofenderte por ello no tiene ningún sentido. Con respecto a lo que digan puedes aplicar lo que he escrito anteriormente. Si están diciendo algo que es verdad, aunque no te guste, tienes que aceptar lo que es. Si no te gusta tendrás que solucionar la aceptación de tu vida, pero no ofenderte con quién la comenta.

Si lo que dicen es mentira no tiene ningún sentido llegar a sentirte ofendido, aunque eso pueda perjudicarte socialmente. Es cierto que la mentira se eextiende facilmente y que cala rápido entre la gente, pero qué importa lo que los otros digan, qué importa lo que piensen si tu sabes que no es cierto. ¿Qué es más importante, lo que piensa la gente o lo que tu sabes? Creo que está bastante claro, aunque nos han enseñado que lo que piensan los demás sobre nosotros es muy importante (afecta a la imagen que tienen sobre nosotros=ego colectivo) es el momento de introducir en nuestras vidas una idea distinta al respecto.

Otra posibilidad que existe para aprender a no ofenderse es trascender el ego, entendiendo esto como dejar atrás las imposiciones que nos hace el ego y liberarnos de sus ataduras.

Si la ofensa viene dada porque hay "algo" que ataca la imagen que tengo de mí mismo, una vez que esta imagen desaparezca nada ni nadie será capaz de ofenderme. El razonamiento es, en sí , muy sencillo y fácil de dentender. Lo complicado surge en ¿cómo me libero del ego?

Liberarse del ego y estar en paz es uno; y este es uno de los objetivos principales.

Hablaremos más profundamente del ego en otra ocasión.

 

 Gema Ruz, administradora del Centro Reiki-Do Granada, tu centro de reiki y ayurveda en Granada