El perdón

Seguro que habéis oido hablar de la necesidad de perdonar a los demás y, por encima de todo, aprender a perdonarnos a nosostros mismos. Es necesario limpiar nuestro pasado de todas aquellas cargas emocionales que supongan un lastre inncesario, que nos impida avanzar...para ello es necesario utilizar el poder de perdonar.

Perdonar consiste en evitarnos sufrimiento. Mientras no perdonamos sufrimos, cuando perdonamos dejamos de sufrir.

 

Puedes perdonar, incluso aquello que parece imperdonable. El perdón es una virtud humana en la que no nos prodigamos, ya que muchas veces decimos: "perdono, pero no olvido", guardando en nuestro interior un resto de rencor, que nos carcome lentamente. Es importante que acompañemos el perdón con el olvido; y esto no significa que olvidemos la lección aprendida, si no el agravio que supuso la actuación de otra o de otras personas.

Pero más importnte que el perdonar, está, a partir de ahora, el lograr que no se produzcan situaciones que necesiten de nuestro perdón. ¿Cómo? Surge la necesidad de perdonar cuando nos sentimos ofendidos, y en la mayoría de las ocasiones nos sentimos ofendidos cuando juzgamos a la persona, considerando si lo que ha hecho está bien o mal.

Quizás debamos replantearnos nuestra actitud, ya que el bien y el mal no están descritos en parte alguna, y en muchas ocasiones depende de la cultura, educación, etc. Si conseguimos observar lo que ocurre sin caer en el enjuiciamiento, seremos capaces de entender que la otra persona tiene derecho a hacer lo que crea más conveniente en su camino personal. Esto no significa que aprobemos lo que hace; de hecho podemos reprobar su actuación diciendo que no estamos de acuerdo...pero no estamos juzgando, sólo opinamos que nosotros no lo haríamos igual. No es lo mismo decir: "no estoy de acuerdo con lo que haces", que decir "lo que haces está mal". La segunda frase implica juicio que puede traer consigo la ofensa.

Si eres capaz de amar de forma incondicional podrás entender que cada uno tenemos nuestro camino, que es necesario respetar, que tú no sabes lo que es mejor o peor para esa persona ( por mucho que digas quererlo o amarlo), podrás observar sin juzgar, y podrás conseguir que nadie sea capaz de ofenderte.

Existe un principio importante a la hora de luchar contra las ofensas: "si es verdad no tengo por qué ofenderme. Si es mentira no tengo por qué ofenderme.

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Gema Ruz, administradora de Centro Reiki-Do , tu centro Reiki en Granada, Reiki en Almería, Ayurveda en Granada y Ayurveda en Almeria.