Reiki. La salud es sencilla

Hay un motivo fundamental por el que reiki es a la vez admirado y despreciado: su extrema sencillez.

Frente a los muchos años de estudio que requieren disciplinas como la medicina y la psicología o métodos terapéuticos afines al reiki como la acupuntura, esta técnica japonesa se aprende (más bien diríamos se adquiere) por una iniciación que dura no más de quince minutos por cada nivel (y 3 o 4 niveles en total).

No hay más.

Uno se apunta a un curso, recibe algunas nociones teóricas, experimenta una iniciación que ha de efectuar necesariamente un maestro a su vez iniciado por otro maestro en una cadena que se remonta hasta el fundador de reiki Mikao Usui, practica un poco y se va a su casa con el nivel de reiki correspondiente inserto para siempre en su sistema energético. Ya está. No hay más.

Y por eso es tan difícil tomárselo en serio y por eso también se ha extendido como plaga de amor por todo Occidente en los últimos años.

 En el origen mismo de reiki (la palabra se compone a su vez de dos términos, rei, que se usa para describir la expresión de la energía del universo, todo lo que es; y ki, energía vital individual que anima todos los cuerpos) podemos encontrar la voluntad de sencillez a la que nos referimos. Mikao Usui, erudito japonés que creó (o a quien se le reveló) este método terapéutico a principios del siglo XX, buscaba un modo simple de sanar nuestra mente y nuestro cuerpo para poder realizar una vida de paz, propiciando también la salud de los demás.

 

Tras años de trabajo interior y estudios llegó a la comprensión sutil, el saber, la iluminación.

Así lo explicó él:

No he aprendido este método de nadie en este mundo, ni he investigado para conseguir el don misterioso para sanar. Mientras ayunaba fui tocado por la energía cósmica y misteriosamente sentí una inspiración, y casualmente me di cuenta de que conseguí el don misterioso para sanar las enfermedades. Por eso, a pesar de ser el fundador del sistema, es difícil dar explicaciones con precisión”.

Usui empezó enseguida a viajar por todo Japón practicando reiki e iniciando a otras personas en la técnica. Muchos de los enfermos a los que curaba, regresaban poco después con dolencias similares y él entendió que es posible sanar físicamente a alguien, pero que si uno no modifica las conductas negativas que lo conducen a la enfermedad, ésta puede reaparecer poco después.

Entonces, con la misma voluntad de sencillez que dirigió todos sus pasos, propuso cinco principios básicos de comportamiento saludable: sólo por hoy, decía, no te enfades; no te preocupes, da las gracias, sé aplicado y honesto en tu trabajo y sé compasivocon los demás. A ser posible, siéntate cada mañana y cada noche en posición meditativa y repite estos cinco principios en voz alta y hacia tu corazón.

Desde Usui, cada maestro puede iniciar a otros, y el saber sutil que activa la capacidad de volverse canal de energía curativa se va transmitiendo en una cadena de luz. No se trata, pues, de un conocimiento que se adquiere por años de estudio, sino de un saber iniciático.

Reiki es, básicamente, un método de reducción del estrés, que funciona desbloqueando la energía acumulada (estancada, y, por tanto, obstáculo para la vida) en las distintas partes del cuerpo. Quienes dan reiki lo desvinculan siempre de toda religión o filosofía, pero como terapia energética supone una concepción holística de la salud y una unidad o continuum entre materia y espíritu y entre salud física, mental y espiritual.

Se aplica por imposición de manos, o a distancia desde el nivel II. Según las distintas ramas a las que ha dado lugar la propuesta inicial de Usui, el camino completo de aprendizaje de reiki es de 3 o 4 niveles, que suponen nuevas iniciaciones y una profundización en la sanación desde lo meramente físico hasta lo espiritual. No entra en conflicto con la medicina convencional (en Estados Unidos, Suiza, Alemania, Inglaterra, y poco a poco en España se ha introducido en los sistemas sanitarios como terapia complementaria), y, cuanto menos, suele producir bienestar y relajación en el paciente.

Este “cuanto menos” puede abrir una puerta al deseo de experimentar de los escépticos. Para quienes reiki es una terapia fantasma, una invención de unos cuantos crédulos o una mentira inventada para sacar dinero, Usui proponía la experimentación en carne propia. No hace falta creer en reiki para que funcione, porque la apertura a la sanación no se gestiona en la mente o en nuestro sistema superficial de creencias, sino mucho más adentro, en ese lugar secreto al que nuestras palabras y conciencia no acceden. Pruébenlo, proponía Usui, a ver qué pasa. Y añadía:

No se pueden explicar con términos de la medicina moderna estos fenómenos, pero existen hechos reales que superan con mucho toda ficción. Si mucha gente lo experimentara, se quedarían convencidos. Hasta las personas que desconfían del todo, no podrán despreciar los hechos reales”.


Gema Ruz de Centro Reiki-Do  tu centro reiki en Granada, Reiki en Almería, Ayurveda en Granada y Ayurveda en Almería.