El Terapeuta de Reiki

Es importante informar a la persona que acude a la consulta para que sepa quien le va a hacer el tratamiento y los medios que va a usar.

Un terapeuta Reiki no es un médico ni un psicólogo (a menos que haya estudiado la carrera), y que bajo ningún concepto puede sustituirles.
Es posible que el hecho de tener expuestos certificados en la pared, llevar una ropa determinada, o incluso una actitud específica pueda llegar a confundir al paciente, por eso debemos aclarar estos conceptos.
En los últimos años se ha extendido la costumbre de que los terapeutas naturistas y complementarios usen batas blancas y dispongan consultas que por su aspecto recuerdan las profesiones médicas o paramédicas. Si los terapeutas Reiki hacemos lo mismo, corremos el riesgo de confundir y confundirnos.


Adoptar esas formas, y actitudes cercanas al diagnóstico sanitario o psicológico revela no sólo un deseo de ganar "respetabilidad" sino cierta inseguridad en lo que uno hace. El resultado ha sido el control legal creciente y el quitar poder de los terapeutas para poner las regulaciones de estas prácticas en manos ajenas y burocráticas.

El terapeuta Reiki enfrenta, en su práctica, todos esos fantasmas de respetabilidad y autoimportancia. La principal práctica del terapeuta Reiki es la humildad y su plena disponibilidad para la canalización de energía.

La verdadera actitud terapéutica es la escucha humilde y solícita, la disponibilidad plena y la empatía que surge del corazón sincero. Esos son el diploma, la bata y la consulta del terapeuta Reiki, y no otros.

La cuestión es que en este mundo en que vivimos todo tiene que ser eficaz, inmediato y, si es posible, un poco complicado, porque esas son las características de los productos que se venden en el mercado.

Todo terapeuta es un buen comunicador, a partir de la ESCUCHA, y en Reiki la buena comunicación pasa por la claridad, la sencillez, la cercanía y la disponibilidad.

Las estéticas suaves y amables de los entornos japoneses o "new age" son bastante apropiadas... si se les quitan imágenes, símbolos y parafernalias que puedan ser obstáculos para la aproximación de las personas, que es a quienes debemos servir.

Una ropa ligera, "casual", tirando a deportiva, un entorno despejado con un pequeño detalle estético, luz suave, etc., y una esterilla o camilla bastan. (Las camillas de madera no recuerdan tanto las camillas sanitarias).

Otra cosa muy importante es que como terapeutas Reiki no podemos hacer diagnósticos, ni utilizar nuestra sensibilidad, o intuición para sugestionar a los pacientes.

En ningún momento hay que olvidar que estamos al servicio de la energía, tenemos que mantenernos como puros canales energéticos, y tampoco permitir que nos invadan pensamientos ni deseos de sanación, sólo lo que sea mejor para la persona.

El paciente se pone literalmente en nuestras manos, por eso tenemos que crear esa atmósfera adecuada, que se sienta cómodo, se relaje y se abra, en un espacio de confianza e integridad.

Basado en el articulo de Lidia Salas en www.reikicatalunya.cat

Gema Ruz en Centro Reiki-Do, tu centro reiki en Granada, Reiki en Almería, Ayurveda en Granada y Ayurveda en Almería