Cancer y Reiki

Finalmente ha llegado el momento de escribir éste artículo. He tardado mucho tiempo, por que me parece un tema muy delicado por el que muchos de nosotros hemos sufrido o estámos viviendo, bien en nosotros mismos o en personas cercanas a las que queremos. No es que las demás enfermedades no merezcan mi respeto, todo lo contrario. Pero el cáncer en concreto, a pesar de que ya hace doce años que me recuperé de él, que lo acepto en conciencia, que lo considero un gran maestro responsable en parte de lo que hoy soy, todavía me remueve por dentro su recuerdo cuando lo menciono o lo veo día a día en los demás. ¿ A quién no?. Digamos que "le guardo el aire". E igualmente delicado me parece hablar de Reiki relacionándolo con el, por la susceptibilidad a la que estamos sometidos durante el desarrollo de la enfermedad.

 

Podría haberme dejado llevar por muchos de los artículos que ya hay en la red sobre cómo actúa Reiki sobre el cáncer, y haber confiado en el buen hacer y decir de mis colegas terapeutas de Reiki, que los hay. Pero cierto es que me gusta hablar de lo que conozco o creo conocer.

Recuerdo que la primera vez que vino una persona con cáncer a mi consulta, hace dos años, me temblaban las piernas y un hormigueo me subía de abajo arriba por la espalda. No, no era la energía fluyendo, eran mis fantasmas, mis miedos, mis recuerdos  que entraron  por la puerta y se metieron en mí como una ráfaga de viento helado. Y verme de nuevo con ellos, era algo que sabía que tarde o temprano iba a ocurrir, pero no sabía si cuando ocurriera iba a estar preparada. Confié en que sí, en que el destino, el universo, la providencia, la causalidad, etc... había traído a esa persona por que podía ayudarla y acompañarla en su camino con esta dichosa enfermedad y así fue.

En estos dos últimos años han sido doce personas con cáncer las que me han elegido y les doy las gracias. Por que he aprendido y estoy aprendiendo muchísimo. Ellas saben quienes son.

Y ahora bien, ¿qué ha hecho Reiki con su enfermedad?. De lo  primero que me he dado cuenta es que Reiki no actúa de ninguna manera sobre el cáncer, Reiki actúa sobre la persona que lo tiene. Reiki, no es un medicamento, no actúa sobre algo en concreto. Reiki actúa sobre la persona, haciendo que ésta se autoregule a todos sus niveles, físico, mental, emocional y por supuesto, espiritual hasta lograr la preparación a la curación de la enfermedad y a la sanación del cáncer como síntoma.

Pero seguro que estáis deseando de leer algo concreto, ¿verdad?.

Reiki activa y revitaliza el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico ( lo sé por que me enseñan sus analíticas), sistema que se deteriora por la acción de la quimioterapia. Reiki relaja, calma el dolor y en muchos casos desaparecen los efectos secundarios de los tratamientos. Las personas que siguen tratamientos de quimioterapia, la mayoría se duerme en la camilla casi inmediatamente. Me dicen que sienten aceptación, tranquilidad, que fluyen con el tratamiento,  que se sienten en paz y en armonía.

Una de las  para mí, curiosas acciones del reiki en pacientes con cáncer y en tratamiento, es que se sienten acompañados internamente, es como si ellos mismos descubrieran su templo interior donde se sienten refugiados, amados, consolados, fortalecidos, realmente se sienten en paz.

Y es que un paciente viviendo la enfermedad del cáncer y en tratamiento químico,  tendrá principalmente que reestructurar su mente ya que  las depresiones y la tristeza, no están admitidas, pues celularmente terminarían perjudicando…

Reiki ayuda a que el paciente se fortalezca y acepte la experiencia tomándola como una enseñanza de vida para su futuro. El paciente diagnosticado con cáncer es un paciente que si estuviera siempre rodeado de amor, energía positiva, entorno armónico, positivismo, fe, Reiki… pasará la enfermedad convirtiéndose en un mejor ser humano e incluso llegará a apreciar al cáncer como un maestro de vida.

 "Después de la primera sesión de Reiki, algo cambió en mí. De pronto, dejé de llorar y note que mi estado de desesperación ya no estaba. Sentí que no iba a morir y me aferré a esa sensación hasta el final. Me quedaban tantas cosas por hacer, que ver, que conocer. Tenía que tirar para adelante y cuado iba a ponerme la medicación sabía que aunque luego podría encontrarme mal durante un espacio de tiempo, iba con otro ánimo  distinto, sabía que aquello era para vencerlo y yo le iba a ayudar con mi actitud. Mis células buenas que componen mi "yo" iban a agarrarse a la vida mientras veía morir a las que me hacían daño"

Para cada persona la enfermedad va a tener un significado muy personal, íntimo y diferente, cada uno la va a aceptar y vivir de forma distinta.

"Depués de la noticia, el nombre repiqueteaba en mi cabeza. Por fin acepté que tenía algo muy grave y podía morir. Estaba ya convencido por la idea de morir, pero algo me hacía buscar un camino, una pequeña esperanza y apareció Reiki  a través de las manos de Gema y algo pasó dentro de mí y una oleada de energía y positividad me inundó y decidí poner todo mi empeño en curarme. Sabía que podía perder la batalla, pero la iba a pelear  con todas mis fuerzas. Iba a poner todo de mi parte y a confiar en que la quimio me ayudaría."

He observado también que junto a ese cambio interior que se produce con la terapia Reiki, las personas con cáncer cambian también sus vidas. Cambian la alimentación, pasean todos los días o intentan hacer algo de ejercicio, el que se puede, e incluso algunas practican la meditación que ayuda a mantener la calma mental y la paz que conocen a través de la experiencia Reiki, o directamente me piden que las inicie en Reiki para autotratarse en casa.  Dejan de ser pacientes (el que espera pasivamente) para convertirse en parte activa de su proceso de enfermedad. 

Así que comida sana (sana de verdad) amor (amor de verdad, hacia uno mismo y todo lo existente) y paz interior, parecen ser decisivos para la sanación.
 
No siempre el final de esta enfermedad es feliz, la sombra de la muerte estará haciendo presencia en nuestra mente, pero hay que mantenerla lejos y disfrutar de los momentos que nos da la vida (unos los disfrutaremos más y otros menos) pero todos son parte de nuestra vida.
 
Disfrutar del aquí y del ahora, luchar en el aquí y en el ahora, cambiar en el aquí y en el ahora y no pensar en qué me va a pasar mañana.  El mañana es una posibilidad, tengas o no tengas cáncer. Todos vamos a morir, eso sí que es cierto. Pero nada garantiza que cualquiera que no tenga cáncer vaya a morir después que otro que sí lo tenga. La diferencia entre una persona con cáncer y otra  que no lo tiene es  que se hace consciente de que la muerte puede venir pronto.  Pero eso no hace que vaya a morir antes que otra persona totalmente sana. No sabemos cuándo llegará el momento de abandonar esta vida. Por eso, debemos aprovechar cada instante, saborear cada minuto, vivir plena y conscientemente esta vida.
 

Termino dando las gracias a la energía universal por darme la posibilidad de vivir de cerca todo el proceso y la recuperación de estas personas. Y también gracias a la gran lección de sabiduría, bondad y amor de la que se fue, tranquila, abandonando esta vida teniendo la certeza de que su aprendizaje aquí había acabado.
 

Gema Ruz de Reiki-Do, tu centro Reiki en Granada, Reiki en Almería, Ayurveda en Granada y Ayurveda en Almería 
 
https://facebook.com/indinatura
http://reikidogranada.com