Reiki como fuente de fuerza de voluntad

La Fuerza de Voluntad es necesaria para llevar a cabo las transformaciones a las que nos conduce  Reiki cuando se toma como un método de Autoconocimiento.

Es posible que desaparición de conductas que nos han llevado a experimentar sufrimiento perduren incluso cuando uno ya no tiene el deseo de practicarlas más. Para ello Reiki nos entrega la Fuerza de Voluntad que permite perseverar logrando al final liberarnos de las acciones, pensamientos y emociones que dañan al mundo entero y a uno mismo.

La fuerza de voluntad es el impulso interno que nos lleva a vencer los obstáculos y a lograr nuestras metas. No es algo con lo que nacemos o dejamos de nacer. Podemos desarrollar y reforzar nuestra fuerza de voluntad si entendemos en qué consiste y por qué no la hemos fortalecido.

 

  1. Comprender qué es la fuerza de voluntad.

  2. Saber con qué elementos se relaciona.

  3. Aprender qué podemos hacer para fortalecerla.

    El Reiki tomado como Terapia de Sanación o bien como Camino de Autoconocimiento trabaja gradualmente con los aspectos de la vida (en el ámbito físico, emocional y psicológico) que al día de hoy ocultan por ciertos periodos de tiempo la calma y serenidad que desde siempre nos han acompañado.

    El Reiki nos muestra y nos brinda una de las virtudes más importantes para el desarrollo espiritual que nos permite hacer los cambios de pensamiento, hábitos y actitudes requeridos para quitar los velos que ocultan nuestra propia luminosidad; esta es la Fuerza de Voluntad.

    Una vez iniciado el proceso de transformación por medio del Reiki (ya sea como Terapia de Sanación o como Medio de Autoconocimiento), la Energía misma nos conduce paso a paso por distintas etapas que van fortaleciendo el espíritu, la mente y el carácter para afrontar aquello que ya no se quiere más en la vida.

    Primero el Reiki nos enseña la virtud del Acompañamiento, por medio de la cual se acepta profundamente el estado actual de la realidad. Posteriormente nos brinda la Firmeza para observar con serenidad todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos con el fin de llegar a la Creatividad que permite tomar el conocimiento de aquello que nos aleja de nuestra verdadera naturaleza. Una vez instalados en esta etapa, se inicia el trabajo con la Fuerza de Voluntad, ya que es necesario el constante e incansable trabajo de Observación, Acompañamiento, Firmeza y Creatividad para transformar gradualmente los pensamientos, hábitos y costumbres que nos han conducido al punto en el que nos encontramos el día de hoy.

    La Fuerza de Voluntad en el Reiki se acompaña de la Paciencia que a su vez evita el desánimo. Es importante observar que todo aquello que se ha de experimentar por el deseo de transformación de la propia vida, no desaparece con el trabajo del Reiki. Es decir, las emociones, sentimientos, pensamientos e incluso sensaciones físicas se siguen experimentando, la gran diferencia es que por medio del Reiki se puede transitar por todos ellos sin que sobrevenga la desesperación u ofuscación por ver las cosas tal cual son en este momento. Es aquí donde el Reiki nos brinda la Fuerza de Voluntad, experimentada desde el Corazón con la certeza de que Yo no Soy aquello que observo en mí, lo que nos brinda la Paciencia para esperar a que con la mayor consciencia que se adquiere gracias a la Energía Reiki, los pensamientos, actitudes y hábitos pierdan fuerza y no molesten más.

    El Reiki es un manantial del que en todo momento podemos beber para encontrar la Fuerza de Voluntad necesaria para la propia transformación. En nuestro mundo interno existen árboles de amor y conocimiento así como hierbas y plantas dañinas, y con la paciencia y cuidado del jardinero que ama su propio jardín, hemos de remover esta vegetación dañina una y otra vez hasta que todas sus raíces sean desechadas. Esto es la Fuerza de Voluntad del Reiki aplicada al crecimiento interior.

    El Reiki nos da la certeza de que existen virtudes dentro nuestro, y por medio de ellas se va removiendo todo lo que el mismo Reiki nos muestra, para así vivir permanentemente la serenidad que existe dentro de nosotros.

     

     

    Nuestra motivación.


    Para estar motivados es importante que la meta sea importante para nosotros.
    Que sea nuestra meta y que sea realista, alcanzable.

    La motivación está relacionada con darle valor a lo que hacemos.
    Con sentirnos entusiasmados y estar dispuestos a hacer el esfuerzo que se requiere.
    Es una actitud ante la vida.


    ¿Conoces la siguiente historia?

    Cuentan que un caballero que se dirigía a Santiago, se detuvo a descansar en Miranda de Ebro.
    Mientras reposaba, miraba a tres canteros que realizaban exactamente el mismo trabajo, pero con una actitud muy diferente.

    Intrigado, le preguntó al primero:
    - Perdone, ¿qué es lo que está usted haciendo?
    El hombre le contestó de mala manera:
    - ¿No lo ve? Estoy picando piedras.

    Entonces, el caballero se acercó al segundo, que trabajaba muy concentrado en su labor y le hizo la misma pregunta.
    El cantero se volvió hacia él y con mucha parsimonia le empezó a relatar:
    - Está clarísimo.
    Pulo las piedras con el cincel y el buril para que puedan ser trabajadas más fácilmente.

    Por último, el caballero se dirigió hacia el tercer hombre que silbaba y cantaba mientras picaba las piedras.
    Al oír la pregunta, el cantero miró al forastero con una amplia sonrisa y le respondió entusiasmado:
    - ¡Estoy construyendo la catedral de Burgos!

    ¿Con cuál de los tres hombres te identificas?


    Una buena autoestima.

    Una autoestima alta ayuda a mantener la fuerza de voluntad.

    ¿Por qué?

    Porque si me siento capaz de hacer las cosas, las voy a hacer a pesar de las dificultades.
    Si no me devalúo cuando fallo, no le temo a los errores y a los fracasos y éstos no me limitan.


    Tolerancia a la frustración.

    Tener fuerza de voluntad implica actuar.
    Y actuar, significa esfuerzo, progreso y frustración.

    Si acepto la frustración como parte de la vida y aprendo a tolerarla y a manejarla, mi fuerza de voluntad no se debilita.


    Creencias respecto al cambio, éxito y fracaso.

    Nuestros pensamientos, ideas y creencias influyen en nuestras emociones y en nuestra conducta.

    Si estoy convencido de que no soy capaz de hacer ciertas cosas, ni siquiera voy a intentar hacerlas.
    Si creo que mis errores demuestran que soy un fracasado, ante la posibilidad de no tener éxito me justifico, diciendo que no tengo fuerza de voluntad.

    Pero nuestras creencias y estilo de pensamiento pueden estar equivocados y pueden ser cambiados.

     

    ¿Qué hacer?

    Cuando sientes que te falla la fuerza de voluntad, pregúntate a qué crees que se debe.


    ¿Tal vez no estás motivado, porque no es algo que tú realmente deseas?
    ¿Quizás consideras que no vale la pena el esfuerzo?
    ¿Que el coste es mucho mayor que el beneficio?
    ¿O crees que no vas a poder lograrlo?
    Si es así, ¿por qué lo crees?
    ¿Piensas que no puedes soportar el malestar momentáneo que implica hacer el esfuerzo?
    ¿Crees que si no lo logras, vas a ser criticado por los demás o por ti mismo?
    ¿No sabes cómo hacerlo?


    Analiza estas y otras posibles opciones y descubre la causa real que te está impidiendo realizar el esfuerzo necesario para lograr tus metas.

    Con frecuencia, tenemos ciertas opiniones y criterios equivocados y un estilo de pensamiento parcialmente incorrecto, que nos impiden lograr nuestras metas y mejorar nuestra calidad de vida.

    Pero estos obstáculos tienen solución.
    Podemos vencerlos.

    Adopta una actitud positiva.
    Confía en que puedes lograr lo que te propongas.
    Sólo tienes que aprender a vencer dichos obstáculos.

    No te regañes por lo que no has hecho.
    No busques ejemplos que demuestren que, como no lo has logrado en el pasado, no lo vas a lograr en el presente o en el futuro.

    Recuerda que tu conducta es resultado de lo que has aprendido.
    Todo aprendizaje puede ser substituido por uno nuevo.

    No confundas la fuerza de voluntad con el sacrificio y el sufrimiento que piensas que ésta implica.

    Para aprender una conducta o un nuevo hábito, tenemos que practicar, equivocarnos, corregir los errores y seguir practicando.

    Todos tenemos facilidad para hacer algunas cosas y dificultad para otras.
    Lo importante no es hacer sólo lo fácil.

    Lo verdaderamente importante, es hacer lo que necesitamos para estar mejor.
    Las cosas son difíciles cuando no sabemos hacerlas y se vuelven fáciles cuando aprendemos a realizarlas.

     

 Y recuerda:

Las emociones altruistas ponen en marcha la voluntad sin límites, juicios y con una atención plena en lo que se hace... Las emociones egoístas ponen en marcha una voluntad limitada a creencias, que enjuicia y su atención está fijada en recompensas futuras... ¿ Elegimos dar sin esfuerzo o recibir forzando? Recupera tu energía vital y haz todo lo que te propongas con la Coherencia del Corazón! 

 

Gema Ruz de Centro Reiki-Do, tu centro reiki en Granada, Reiki en Almería, Ayurveda en Granada y Ayurveda en Almería