¿Cómo se forma la autoestima en el bebé?

Cuando el bebé nace y empieza a crecer, no sabe quién es.
No se conoce y no conoce el mundo que lo rodea.
Aprende de lo que siente, ve y escucha y saca sus propias conclusiones.

Conclusiones que no están basadas en el análisis de hechos y pensamientos, como las nuestras.
Son simples sensaciones.
Pero van dejando una huella en su mente y en sus sentimientos y ayudan a que se forme el adulto, que va a llegar a ser.


Si cuando el bebé llora porque está molesto, mojado o tiene hambre, llega su mamá (u otro adulto) y lo toma en brazos, lo acaricia, le habla suavemente y elimina su molestia, el bebé se tranquiliza.
Sabe que todo está bien y que así va a seguir.
Se siente seguro, confiado y querido.
Alguien está siempre allí, para cuidarlo y evitarle el dolor.
Cuando juegan con él, se siente feliz y aprende a confiar en la gente que lo rodea.

De alguna manera sabe que él es importante.

Obviamente no lo razona de esta forma ni con estos pensamientos, ya que no sabe hablar.
Pero vive las emociones y sensaciones de seguridad, de ser querido e importante y de confianza, que son la base de una autoestima alta.

Por otro lado, si sus necesidades no son atendidas o la persona que lo cuida es brusca y fría, el bebé se siente incomodo, tenso e inseguro.

El niño pequeño piensa que todo está relacionado con él.
Si lo cuidan, es porque él es importante.
Si no lo atienden o no se siente querido, es porque no es digno de ser querido y porque él está mal.

Cuando se da esta última situación, empieza a formarse una autoestima baja y una serie de etiquetas negativas, que el pequeño puede llevar por el resto de su vida.
En este sentido, es importante distinguir entre querer a un hijo y que él se sienta querido.
La autoestima del niño no depende sólo del amor que sus padres sienten por él, depende de que él sienta ese amor.
Por eso los padres deben de comunicarles a sus hijos ese amor, de todas las maneras posibles:
Con caricias, tonos de voz cariñosos y suaves, jugando con él y diciéndoselo constantemente.
Y esto es, a cualquier edad.

Es importante que las palabras y los gestos, tono de voz y actitud en general, manden el mismo mensaje.
Decirle al niño, te quiero mucho, mientras estamos viendo televisión o enojados, sólo lo confunde y le causa angustia.
Por eso tenemos que tener cuidado con lo que le decimos, sobre todo cuando estamos tensos o enojados.
Si le decimos:
"Eres un tonto", "Quítate, no sabes hacer hacerlo bien", "Ya no te aguanto", etc., el niño se cree esas etiquetas y las hace propias.
Con ellas, forma una imagen de sí mismo:
Soy un tonto, no sirvo, no soy importante ni digno de ser querido, no valgo, etc.
Este auto concepto se completa con la idea de:
"Si mis propios padres no me quieren, nadie me puede querer".

Cuando el niño se considera malo, tonto, desobediente, etc., porque así fue calificado por sus padres, se va a comportar de esta manera.
Y muy probablemente, va a seguir recibiendo las mismas calificaciones y juicios, que lo han alimentado durante esos primeros años.

Así, a medida que el niño va creciendo, su autoestima se fortalece o debilita, de acuerdo a las nuevas etiquetas que le ponen los demás y que se pone él mismo, porque está convencido de que son ciertas.

Las bases que sus padres establecieron siguen siendo las más importantes, pero se van agregando nuevos mensajes de gente importante para él: maestros, amigos, familia, etc.

Se van agregando nuevas etiquetas que pueden reforzar su auto imagen y acompañarlo el resto de su vida o que pueden irla cambiando.
Cambiar la autoestima de un niño, es responsabilidad de los adultos que forman parte importante de su vida, ya que él no tiene la capacidad para hacerlo.

Pero cuando somos adultos, tenemos que reconocer que el tipo de autoestima que queremos, depende de nosotros.
No importa cómo se formó o quienes son los "culpables".
Nuestros padres hicieron lo que pudieron o supieron hacer.
Pero ahora nosotros tenemos la opción de modificar esa autoestima.
Si no queremos hacerlo, es nuestra decisión y somos responsables de ello. Si no puedes hacerlo en Centro Reiki-Do  te ayudamos a conseguirlo.

Gema Ruz de Centro Reiki-Do, tu centro de reiki en Granada, Reiki en Almería, Ayurveda en Granada y Ayurveda en Almería